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Aquí estamos

Muchas veces durante mi carrera profesional me habían planteado escribir un blog. La razón por la que nunca lo había hecho era porque siempre lo enfoqué como una tarea más a la que tendría que dedicarme, por lo que desechaba la idea casi de inmediato. Ahora lo veo como una necesidad. No sólo para poder compartir mis experiencias con otros profesionales sino como terapia. Así que al más puro estilo de cuaderno de bitácora pondré en este blog las experiencias, problemas y sobre todo soluciones que necesite digerir al final del día, siempre como parte del proceso de aprendizaje y, porqué no, como válvula de escape. Si además consigo que sea útil para alguien ya será la leche.

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David contra Goliat

Es importante la confianza en uno mismo a la hora de acometer cualquier empresa o proyecto, pero como alguien me dijo una vez la confianza es como el fuego. Muy útil si lo controlas porque te mantiene caliente, pero muy peligroso si pierdes su control porque acabará por destruirte. Cuando esta confianza te hace perder el objetivo de lo que haces puede pasarte como a Goliat en el famoso pasaje de la biblia. Me gustaría hacer una analogía entre esta historia y el desarrollo de proyectos de software.

40 años

"Sentir que es un soplo la vida, que 20 años no es nada", rezaba Gardel. Y Aprovechando mi reciente onomástica y sin que, al menos de momento, la crisis de los 40 me haya hecho añicos, voy a tratar de realizar una entrada en el blog semiprofesional y semipersonal a partes iguales. Coincidiendo con mis 40 años sobre la faz de la tierra se cumple también 20 años de mi vida profesional por lo que creo que es el momento exacto de realizar un repaso, en tercera persona, de mi vida profesional.

Novias vs Consola

Como la película, es un domingo cualquiera. Mi chica y yo, pasamos las horas viendo alguna película de serie B entre la consciencia y la siesta y el día pasa tranquilo y plácido. De pronto suena el teléfono y a regañadientes voy a atenderlo.  - Diga  - ¿Que pasa tio?  Me alegra el oir a mi amigo Sergio al otro lado de la línea.  - Sergio tio, como estas!  - Pues nada. Aquí en el chozo, vageando un rato.  - Sí tio. Yo estoy aquí también con la parienta, viendo la tele.  - Oye, que voy a buscar a mi chica y me comentó que si les apetecía que pasáramos por ahí un rato y nos echábamos una partidita de cartas.  - Hombre, por mi encantado, pero la verdad es que estoy un poco hasta los mismísimos de las cartas.  - Sí tío. Yo también. Je je je.  Su risita cómplice me delata sus verdaderas intenciones. Le digo susurrando...  - Pero si vienes igual podemos echarnos un par de partiditos a la consola, así en un momento.  - Eso mola tio. Venga voy a buscarla y nos pasamos por ahí.  - Venga, hast...